medio viva, medio no sé qué, con la cabeza llena de horas y poemas muertos, frente al mar, con las luces de mi casa prendidas, y más que todo eso, sola.
Anoche o esta madrugada me desperté a escribir un par de poemas. El primero, el que me hizo levantar, era bastante mediocre, me figuro que hijo de la modorra mental en que me he surgido hace meses. El segundo, cuando estaba más cerca de los ojos abiertos que del delirio necio del sueño, me parece que ha valido la pena. Necesito del rayo invisible… etc.
Hace casi una semana que hemos vuelto, y es como si me hubiera quedado perdida o, quién sabe, a buen resguardo en alguna parte del camino. La casa lo mismo, tan linda, tan mimada y sin embargo tan ajena, tan no-mía ni de ninguno de los dos.
A. & A. parecen muy simpáticos, pero en realidad no sería honesto sentarme a escribir loas o recuentos de un par de noches en que me pareció más bien que se quedaron un poco largamente.
Ahora estoy leyendo S. Anoche retomé ……….. del que había leído unas pocas páginas antes de llegar a Venezuela, sabiendo muy bien y de antemano que no lo terminaría allá. Antes de comenzar este me leí en menos de una semana ……….. Muy divertida la sátira, la burla de los politicos, en contraste con el sabor más bien amargo del final: la realidad pura de este mundillo de gente estúpida. Es divino como siempre la gente son los demás: jamás uno mismo.
En fin, fuera de estos libros, nada. En Venezuela apenas fui al cine y alguna otra cosa. Ah sí, fui a un ballet con M.C., una cosa más bien regular, bastante olvidable. Nada…
Supongo que me hubiera gustado quedarme más tiempo, no para diligencias o tanto mariposeo, sino con los míos. Extraño al bebé, extraño alguna otra cosa vaga, amigos, ciudad, no sé qué es lo que extraño pero tengo una especie de nostalgia constante que me parece haber estado distrayendo por lo que ahora me da la impression de años, eras cuaternarias y demás…
Qué sé yo…
Y ahora qué hago yo con esta noche? Agotarme, sí, pero con qué. Mi único apetito es elemental ahora: un cigarillo, y eso creo que por el gesto… Siento, en esta penumbra del porche, cierto horror a las cosas lindas de la casa que como ella, no son mías, no me hablan ni a nada me remiten… era lo mismo en Caracas? Me siento, en todo caso, con ganas de música de caracola o pájaro enjaulado.
Hoy me he acordado de H. y me pregunto en qué andará. Supongo que estas palabras me lo recuerdan. Y al mismo tiempo me pregunto en qué andaré yo, así, a futuro. Pienso que mañana trabajaré un poco en silencio… claro que antes tiene que venir esta noche, inmensa de mar, de cielo, de horas y silencio también, aunque de otro tipo: no es silencio que llega a mí, sino que de mí sale. En fin, habría que hacer algo con esta noche primero, escribir aquí o a algún amigo o qué sé yo. Sí, digo que escribiría, siempre deseando el cigarillo, y a lo mejor más tarde o más pronto tendría que cenar cualquier cosa fácil y tal vez perniciosa porque no tengo ganas de sentarme sola a la mesa, así, con todas las de la ley. Supongo que luego dormiría, y dormiría bien. Entonces sí, vendrá la mañana, café en silencio, sí, estoy bien, y luego el trabajo, las horas, el suave regreso a la felicidad de mi casa frente al mar…