Saturday, December 17, 2005

Poema del desconcierto

Se escribe hacia la alta madrugada, a oscuras, bajo la tibieza del insomnio, preferiblemente con errores de fondo y añadidos inútiles. Antes se habrá pensado en muchos nombres o en el mismo nombre repetido varias veces. Se habrá establecido el sentido propio de la intimidad. Más allá se habrá delimitado el espacio de la soledad.

Lo mejor del desconcierto es que no tiene motivo aparente. Existe porque sí, porque de noche hay un silencio aplastante, ineludible. Es de carácter personalísimo. No nos acerca a otro por el sólo hecho de su naturaleza humana. Nunca se agotará antes que la raza: consiste en evocar recuerdos, esperanzas, caminarlos largamente y no llegar a ninguna conclusión. Su frecuencia es espasmódica. Penetra en minutos desordenados, sin previo aviso, en revelaciones cortas y fulminantes como una puntada mental.

Del desconcierto no se saca ningún provecho, excepto el de una conciencia incesante, de la que sólo un vago duelo queda al día siguiente: insignificante resaca moral sin mayores consecuencias. Una buena solución para evitar el desconcierto es la muerte. Habría que comprender que en el fondo no hay nada que perder, claro está.

Después de todo, siempre viene un final.

Tras horas vagas de no poder descifrar el interrogante, se puede regresar tranquilamente al sueño.

Monday, November 21, 2005

el fuego del mar no renuncia;

está en el exilio del ruido
(esta mujer de la que contemplo
su niñez en el constante olvido,
las palabras caídas,
historias de escuela)

vive en esta desnudez de tiempo
(el cielo a veces llueve su desconcierto,
maná de los otros aquí abajo
asomados a la puerta)

uno e indivisible

camina las leguas entre un alma y la otra
las devora y devuelve

arde en el viajero y su destino,
en todas las heridas de cada hombre

en verdad os digo:

el fuego del mar no renuncia

Monday, November 14, 2005

Al día siguiente todavía estoy aquí,

medio viva, medio no sé qué, con la cabeza llena de horas y poemas muertos, frente al mar, con las luces de mi casa prendidas, y más que todo eso, sola.

Anoche o esta madrugada me desperté a escribir un par de poemas. El primero, el que me hizo levantar, era bastante mediocre, me figuro que hijo de la modorra mental en que me he surgido hace meses. El segundo, cuando estaba más cerca de los ojos abiertos que del delirio necio del sueño, me parece que ha valido la pena. Necesito del rayo invisible… etc.

Hace casi una semana que hemos vuelto, y es como si me hubiera quedado perdida o, quién sabe, a buen resguardo en alguna parte del camino. La casa lo mismo, tan linda, tan mimada y sin embargo tan ajena, tan no-mía ni de ninguno de los dos.

A. & A. parecen muy simpáticos, pero en realidad no sería honesto sentarme a escribir loas o recuentos de un par de noches en que me pareció más bien que se quedaron un poco largamente.

Ahora estoy leyendo S. Anoche retomé ……….. del que había leído unas pocas páginas antes de llegar a Venezuela, sabiendo muy bien y de antemano que no lo terminaría allá. Antes de comenzar este me leí en menos de una semana ……….. Muy divertida la sátira, la burla de los politicos, en contraste con el sabor más bien amargo del final: la realidad pura de este mundillo de gente estúpida. Es divino como siempre la gente son los demás: jamás uno mismo.

En fin, fuera de estos libros, nada. En Venezuela apenas fui al cine y alguna otra cosa. Ah sí, fui a un ballet con M.C., una cosa más bien regular, bastante olvidable. Nada…

Supongo que me hubiera gustado quedarme más tiempo, no para diligencias o tanto mariposeo, sino con los míos. Extraño al bebé, extraño alguna otra cosa vaga, amigos, ciudad, no sé qué es lo que extraño pero tengo una especie de nostalgia constante que me parece haber estado distrayendo por lo que ahora me da la impression de años, eras cuaternarias y demás…

Qué sé yo…

Y ahora qué hago yo con esta noche? Agotarme, sí, pero con qué. Mi único apetito es elemental ahora: un cigarillo, y eso creo que por el gesto… Siento, en esta penumbra del porche, cierto horror a las cosas lindas de la casa que como ella, no son mías, no me hablan ni a nada me remiten… era lo mismo en Caracas? Me siento, en todo caso, con ganas de música de caracola o pájaro enjaulado.

Hoy me he acordado de H. y me pregunto en qué andará. Supongo que estas palabras me lo recuerdan. Y al mismo tiempo me pregunto en qué andaré yo, así, a futuro. Pienso que mañana trabajaré un poco en silencio… claro que antes tiene que venir esta noche, inmensa de mar, de cielo, de horas y silencio también, aunque de otro tipo: no es silencio que llega a mí, sino que de mí sale. En fin, habría que hacer algo con esta noche primero, escribir aquí o a algún amigo o qué sé yo. Sí, digo que escribiría, siempre deseando el cigarillo, y a lo mejor más tarde o más pronto tendría que cenar cualquier cosa fácil y tal vez perniciosa porque no tengo ganas de sentarme sola a la mesa, así, con todas las de la ley. Supongo que luego dormiría, y dormiría bien. Entonces sí, vendrá la mañana, café en silencio, sí, estoy bien, y luego el trabajo, las horas, el suave regreso a la felicidad de mi casa frente al mar…

Friday, November 11, 2005

Sed,

tengo sed y el agua que preciso
no es agua de mar ni agua de cielo

lo que yo necesito es un pájaro silvestre a mi puerta
renunciando a la domesticación

necesito el rayo invisible,
ese que no sabiendo de donde viene,
es el que parte la piedra

rebelión

también la luna calla y cuelga
tan hondamente

que habría que soñar todos los sueños

morir
de esta inmoralidad terrena
que se llama ser racional

habría que

recoger la tierra del camino

a pesar del frío
a pesar del asco

habría que acostarse con las mariposas

aletear con ellas

agonizar con su dolor y caer de rodillas
al entendimiento

habría que abandonar el alma

revisar mansamente la hora

velar este preludio

Friday, July 29, 2005

# 124

la grieta
mira desde lejos, casi en silencio

como un gato que aplastara su sombra contra la esquina
como esa calle de la que alguien ha olvidado el nombre

es insistente
cae
trepa
se queja de vez en cuando

yo me quedo bajo techo
enciendo voces
apago nostalgias

luego vienen las páginas de los otros
la mía en blanco

aves que gritan la muerte de la noche

este misterio

el amante que transpira

el desierto escondido

Wednesday, July 06, 2005

Soy

las madrugadas que me faltan, los rostros que no volveré a ver. Soy la cena terminada, la próxima botella de vino, esta noche de la que no sé la luna.

Estoy en la hora que late, en las aves que cantan afuera durante una tarde de verano en el sur.

Jueves,
Clarence River

Thursday, May 19, 2005

nostalgia

abandono mi colección personal de objetos y afectos. mi atmósfera de tiempo-espacio. mi espejo. lo abandono. cierro la puerta tras de mí.

existo y pierdo mi estado original todo en un solo movimiento. soy experiencia percibida. soy por otros. yo. en silencio. lo abandono todo.

Tuesday, May 17, 2005

Caracas breve

“Data urodzenia… 27 stycznia 1978r… Miejsce urodzenia… Caracas, Wenezuela, Stan cywilny…”

Más allá, silenciosamente lejano, Guaraira Repano y su pecho de agua y monte alimentándonos. Avila pintado tantas veces por Cabré; yo no tengo pincel pero ya me sé sus madrugadas, sus atardeceres, sus furiosos temporales, los fuegos de su triste sequía… sequía de colores ocre y atmósfera de polvo en el cielo vacío, de verde cálido y pobre herido por las cicatrices de caminos rojizos en sus costados: paisaje mustio detrás de mi ventana algo sucia.

Cuándo la lluvia vestirá de nuevo sus tierras, cuándo se adornará con corona de neblina? Yo no lo sé… la única certeza que tengo es que ni esta tierra-raíz que busco, ni la lluvia, podrán disolver las imágenes de la Caracas que yo conozco, que me es querida: las escaleras de la Plaza Francia una tarde de sol con las fuentes en movimiento, antes del triste circo: las baldosas flojas del Ateneo que salpican de barro los pantalones después de un aguacero: la vista de la ciudad una noche de febrero desde los tanques de El Cafetal: un beso al atardecer en el techo del Teatro Teresa Carreño: los jardines de La Estancia.

“Podpis posiadcza paszportu…”

Nacida en Catia y ahora vecina del este, mi Caracas es la de graffitis en la Av. Francisco de Miranda, “Viva Chávez” “Fuera Chávez” “PDVSA es de todos” “Viva la meritocracia”. La de miles de parabrisas haciéndole reflejo al cielo en las colas de las seis de la tarde: Francisco Fajardo, Cota Mil, Río de Janeiro, Redoma La India, el helicóptero de Traffic Center tres veces al día, hora de apagar la radio.

Mi Caracas es la de burdeles en Plaza Venezuela, licorerías clandestinas en la Nueva Granada, inauguración de exposiciones de arte en Las Mercedes. La del año 2003, año 193 de la independencia y 144 de la federación, como firma los decretos el teniente coronel. Inevitable Globovisión, El Nacional, los discursos de libertad, paz y democracia. Inevitable la Guerra mediática, las cúpulas podridas, el fascismo, el golpismo, hora de apagar la TV.

Dejando una estela de cigarillo, voy ocupada pensando en el pasado, el futuro, un lugar indeterminado como una ecuación matemática que me trae a la Av. Principal de Las Mercedes. Sigo Sigo caminando hasta la Río de Janeiro, y tras algunos minutos el autobus me deja en Chacaíto, donde Guaraira Repano nos sonríe un poco más de cerca. Si me voy, lo que más voy a extrañar, sin duda, es el cerro con su pecho de agua y monte amamantándonos.

Saturday, May 14, 2005

# 122

la fina linea que me separa
hecha de agua
se llama el nombre
y ciertamente es silencio
titulo de propiedad sobre este filo
en el que otros caminan

la vaguedad dormida
en la tierra cuando abre su vientre
a la oracion del exiliado
se llama tambien el silencio
el acertijo
de mi memoria
en otros

este exacto momento que me bordea
las palabras no dichas
hacen el aire de mi misma
impronunciada
y los gestos debajo de la mesa
son de otros el silencio
que me define

esta ardua tarea
de mantener la esquina de la mirada
en equilibrio con las piedras
el calor del pecho
frente al fuego de otros que como el mio
no acaba de arder

# 122 (English)

the thin line that separates me
made of water
is called the name
and it’s certainly the silence
my property over this edge
where others walk

the sleepy vacuum
in the land when it opens its womb
to the exile prayer
it’s also called the silence
the guess
of my memory
in others

this exact moment that borders me
the words not said
make the air of myself
unpronounced
and the gestures under the table
are others’ silence
that defines me

this hard task
of keeping the sight corners
in balance with the stones
the heat of the chest
in front of other’s fire that like mine
doesn’t finally burn

Friday, February 04, 2005

En París la muerte...

En París la muerte huele distinto y pierde todo su sentido. Esas tumbas pomposas, llenas de musgo, a veces abiertas, no imprimen en nostros el horror que produce, por ejemplo, el Cementerio General del Sur bajo la sequia que nos persigue: tumbas llenas de tierra y cadáveres de flores, sin letras, sin fechas; nichos donde los muertos se prostituyen y se acuestan unos con otros sin preguntarse el nombre. Más arriba, tumbas con cruces de hierro colado o madera pintada de blanco, que con el tiempo se van pudriendo como los muertos alla abajo. Tal vez, despues de todo, tuve la suerte de visitar París en invierno, cuando todo estaba frío y gris, en sintonía con el silencio, con el reposo, y no en verano, cosa más dispar, porque nadie espera la muerte en un día soleado.

El lenguaje de la madrugada...

El lenguaje de la madrugada esta hecho de una cierta humedad callada que baila con cada por de la piel. Recorre la sangre hasta llegar a ese espacio del alma donde reposan lentamente las nostalgias. Es un lenguaje cadencioso, lleno de un olor indefinido, de grises esplendidamente aireados, de un cielo que nos devora cuando bosteza. Lenguaje inarticulado donde nada habla sino que resuena disuelto en el vacio del aire, en la vaga luz que se asoma desde el alba.

Vía Rápida

Thursday, February 03, 2005

# 84

Para cavar un hueco en la memoria
no bastan las manos
ni la sangre
ni la savia;
para dejar un hueco limpio,
sin llenarse de tierra, sin sudar bajo el sol
y sentir los labios resquebrajarse con la sal
es necesaria una dosis de locura,
de vidrios rotos,
aguas azules,
putrefactas,
teñidas del moho de las entrañas.

Para no tener pico, pala ni uñas
se necesitan otros fluidos,
otras herramientas de aire nocturno,
de pesadillas ignoradas,
de cenas de exabrupto,
de ajenidad descontexto
y otros calificativos.

Para cavar un hueco en la memoria
haría falta más de una línea;
se necesitaría tal vez un puñal,
tal vez,
al final,
un desencuentro.

Wednesday, January 26, 2005

# 105

hay dias igneos

de rojo



sangre niña que salta la cuerda

da la vuelta al patio

y aun no se derrama



luego viene el duelo

las explicaciones

Tuesday, January 25, 2005

y las horas...

y las horas se desmayan sobre el escritorio, llueven sobre nuestras cabezas preocupadas (la cena lista, el banco cerrado, el clima está horrible), digo que las horas nos pasan por encima, y las que llegan, esas que esperamos, las de allá, sólo pueden hacerlo a costillas de estas otras, las de acá, más cercanas, incorruptiblemente más cercanas, con las que aún no creamos lazos amorosos imposibles de aflojar, horas que nos viven con silencio, con sal, a veces con piedad: horas siempre indignas de nuestro luto.

Doce Días

El misterio de los suicidas no podemos entenderlo nosotros, los que elegimos la voluptuosa muerte lenta del desayuno tibio, la cama blanda, el sueño a tiempo: esos puntos medios que definen el anonimato, la respetable simplicidad que consiste en adivinar en cada latido que aún no llega la hora.

Monday, January 24, 2005

# 95

no me hallo sino en la soledad

hora imposible augusta

de los silencios

hay un algo

transparente cercano despierto

que me separa

me instala en estas palabras

hay un misterio largo

casi domesticado

en esto de la noche

Thursday, January 20, 2005

Muerte de Jesús Soto

Musée des Beaux-arts de Bruxelles, et oui, je suis vénézuélienne !

Llámese lugar común mi romance con Soto, la intimidad que celebramos en los Penetrables, en especial aquel en el Museo de Bellas Artes: columpio y selva de diez niños el domingo en la mañana, antesala a la soledad, amarga medicina, espacio a exorcizar de recuerdos varios.

llama naranja
luna menguante

ceniza



Llámese lugar común el espíritu de destrucción implícito en la raza.


Wednesday, January 19, 2005

1st

It’s wildly cloudy.

The city gets empty
loses all the power of its urban melody.

If I get lucky
there’ll be very fine rain,
people complaining.

Ironic to think how hard is to get out of bed
to contemplate such a beauty
still in dark.

Pure light always comes,
such a sad thing:

those beautiful blue stones
without any sound.

Tuesday, January 18, 2005

# 74

Llevo en esta batalla desde el setenta y ocho
sin banderas rojas ni pechos sangrantes
apenas el mío salpicado por un cabeceo desnudo
un molino desmenuzando el aire
luces tras el vidrio empañado.
Cada mañana amanece de golpe
(siempre me sorprende despertar viva)
es el ritual de escupir una pluma de mis labios
comprender que he soñado ser un ave.
El reloj marca las diez
y aún no encuentro una lanza
que haga reventar las entrañas del asfalto
donde pisa el desahuciado
y mendiga un pedazo más de vida.
Todavía no encuentro el escudo ni el yelmo
que me defiendan de la soledad
el sudor, el vaho, las caras tristes del tren
siempre a tiempo en la última estación.
Voy armada apenas con mi torpeza
y el hambre de un perro rabioso
sin rezos a los santos ni placas de identificación.
Esta noche me acostaré a dormir
con los huesos rotos y los labios resecos
sin saber otra cosa que el día de mañana terminará igual
no sé por cuanto tiempo.